sábado, 27 de noviembre de 2010

Recuerdos del pasado y mi crueldad como realidad verdadera.

Aunque la primera parte del titulo suene dramatica no tiene nada de dramatismo, simplemente el otro dia estaba melancolico y me acorde de Kareshi Kanojo no Jijo (podria abreviarlo como hace todo el mundo, pero con lo que me costo aprenderme el nombre queria ponerlo entero para mi autosatisfaccion). Sinceramente es un anime que me gusto mucho, no estaba muy seguro de si me gustaria al principio pero resulto ser una bonita historia y bastante graciosa, lastima que cortaran el anime, aunque bueno llamar anime al ultimo capitulo ¬¬ los de animacion no se lucieron mucho la verdad metiron imagenes del manga y le pusiron voz. deveria leerme el manga, pero tengo mucho anime para ver como para engancharme a leerme un manga ahora, bastante tengo con tener que esperar el manga de gantz, dios miooooo acabara algun dia esa matanza sin sentido, quiero saber como acaba la puta historia pero no hacen mas que meter mas cosas raras !Que son las bolas negras, porque hay un aleman que es dios, porque hay unos tios que van de jefes, donde han ido los calvos en pelotas, donde estan los vampiros, porque mataron al panda, porque no resucitan al tio superguay, porque los aliens gigantes nos usan como magdalenas, porque porque porqueeeee¡ y encima pongo los signos de exclamacion al reves. volviendo al tema ahora mas calmado, karekano es un gran anime y lo deisfrute mucho. La segunda parte del titulo hace referencia a la frase que se me ocurrio el otro dia respecto a mi mismo: En ocasiones la crueldad es mas real que la empatia y la compasion. Esto puede sonar muy cabron sin un contexto, pero tiene uno. El showman tras desaparecer repentinamente durante 5 dias deja preocupado a todo el mundo, yo como estaba seguro de que no pasaba nada pase de preocuparme, y cuando reaparece, vuelve con una grn tristeza encima, y todo el mundo cree que le ha pasado algo malo, y se pasan todo el tiempo dandole animos y consolandolo. la realidad es que no le pasa nada, solo es puro teatro y yo como se la verdad, pues devo hacer un gran esfuerzo para no sonreir, porque no tengo intencion de que me califiquen como un monsruo desaprensivo, pues soy una persona bastante empatica cuando la gente sufre, pero este cabron los tiene a todos engañados,aunque no soy quien para juzgar, que la gente vuelque compasion en el es una buena forma de humanizar su persona siempre es muy alegre, y eso hace que la gente crea que una persona asi ha de estar siempre feliz y eso no es real. En un momento  en el que estaba cabron se me ocurrio esta extraña frase: Puro teatro de la mejor calidad y un monton de monos aplaudiendo por un espectaculo que nunca pagaron. Senti pena por el Zar de la plata, empatizo tanto que el pobre acabo llorando y me toco animarlo un poco. No apruebo demasiado ese metodo para poner las cosas a su favor, pero considero que el showman es lo suficientemente buena persona con los demas como para poder permiterse ser un poco cabron durante un tiempo. Bueno suficiente escritura por hoy, gracias a toda la gente que sigue lellendo mis extrañas entradas llenas de palabras sin mucho sentido. adios y gracias.
P.D: Despues de volver a leer la entrada aun me resulta mas extraña, debe resultar cofuso leer esto con los motes que uso para mis amigos y conocidos, podria poner sus nombres, pero me resulta mas divertido usar esos motes mentales que nunca le diria a mas de uno, se que se ofenderian. asi que pido disculpas por lo raro que pueda  resultar.

jueves, 18 de noviembre de 2010

La odisea o como maldecir a tu cartero

Ni Homero ni Ulises ni ostias, lo mío si que ha sido una puñetera odisea. Uno a veces se pregunta, ¿cuál es el mayor reto al que puede llegar a enfrentarse el ser humano? y hoy he hallado la respuesta. Llego tranquilamente a mi casa, y me dirijo a mirar las cartas del buzón, y vaya, que gran sorpresa cuando además de las cartas me encuentro nada más y nada menos que un puñetero libro empotrado en el buzón. Puede parecer una cosa sin importancia, pero creedme que no lo es cuando tu buzón es pequeño, el libro es grande, y encima no puedes sacarlo por debajo porque choca con la puerta del buzón (porque al que diseño el buzón le debió parecer una maravillosa idea que la puerta se habrá hacia arriba) ni por arriba porque choca con el marco, que está por debajo del nivel del techo del buzón (otra magnífica idea del diseñador del buzón). ¡El resultado son 15 minutos de mi vida gastados en sacar un libro de un buzón! Es tan raro como suena. Y uno piensa, si el cartero lo ha metido por la ranura, tiene que poder sacarse por la ranura, pues no, da igual lo mucho que intentes doblarlo para que pueda volver a pasar por la ranura que no pasa ni de coña. Luego intentas sacarlo de manera normal por el buzón, pero claro, como está atascado no puedes, y entonces lo intentas doblar y se te queda enganchado y parece que te lo vayas a cargar, luego lo empujas por detrás y se queda empotrado y ya ni siquiera puedes doblarlo como antes y empiezas a meterle meneos para que baje, pero no baja y empiezas a intentar ponerlo de lado, pero claro el puñetero  libro es demasiado largo para eso,  al final intentas volver a dejarlo como estaba e intentas doblarlo por atrás y por adelante mientras a la vez lo giras, mientras descubres que el lomo del libro no se puede doblar y empiezas a cagarte en la madre del cartero por empotrarte el libro en el buzón, al final doblando hasta el extremo un solo lado del libro y girándolo el maldito libro sale y uno puede respirar tranquilo. Y todo esto es mucho más divertido cuando llega uno de los vecinos a su casa y te ve con cara de loco peleando contra un libro en un buzón, y te quedas mirándolo y le dices “hola” y ni siquiera te contesta porque esta flipando y piensas “sí, estoy peleando con un libro en un buzón, ¿algún problema?” y al rato el vecino vuelve a pasar y tu aun estas con el libro de los cojones en el buzón. No creo que ese vecino piense nada buena de mi a partir de ahora. Y cuando ya has conseguido sacar el libro es cuando te paras a pensar en el cartero. ¡¿Qué clase mente enferma, de alma salida de los infiernos es el puto cartero que me ha empotrado un libro en el buzón?! Claro se puede pensar que en algún sitio tenía que dejar el libro, pero es que resulta que la persona a la que va dirigida el libro es la que le ha abierto la puerta, joder, podría haberlo dado en mano y no meterlo a presión en un buzón en el que obviamente no cabe un libro. En fin, a partir de ahora recordare el 18 de noviembre de 2010 como el día en que casi me vence un libro, y lo recordare como mi nuevo día del libro.

P.D: Intentare escribir con mas frecuencia, mas de un mes sin escribir nada es demasiado tiempo, pero nunca se sabe lo vago que se puede llegar a estar, asi que ya veremos.