jueves, 18 de noviembre de 2010

La odisea o como maldecir a tu cartero

Ni Homero ni Ulises ni ostias, lo mío si que ha sido una puñetera odisea. Uno a veces se pregunta, ¿cuál es el mayor reto al que puede llegar a enfrentarse el ser humano? y hoy he hallado la respuesta. Llego tranquilamente a mi casa, y me dirijo a mirar las cartas del buzón, y vaya, que gran sorpresa cuando además de las cartas me encuentro nada más y nada menos que un puñetero libro empotrado en el buzón. Puede parecer una cosa sin importancia, pero creedme que no lo es cuando tu buzón es pequeño, el libro es grande, y encima no puedes sacarlo por debajo porque choca con la puerta del buzón (porque al que diseño el buzón le debió parecer una maravillosa idea que la puerta se habrá hacia arriba) ni por arriba porque choca con el marco, que está por debajo del nivel del techo del buzón (otra magnífica idea del diseñador del buzón). ¡El resultado son 15 minutos de mi vida gastados en sacar un libro de un buzón! Es tan raro como suena. Y uno piensa, si el cartero lo ha metido por la ranura, tiene que poder sacarse por la ranura, pues no, da igual lo mucho que intentes doblarlo para que pueda volver a pasar por la ranura que no pasa ni de coña. Luego intentas sacarlo de manera normal por el buzón, pero claro, como está atascado no puedes, y entonces lo intentas doblar y se te queda enganchado y parece que te lo vayas a cargar, luego lo empujas por detrás y se queda empotrado y ya ni siquiera puedes doblarlo como antes y empiezas a meterle meneos para que baje, pero no baja y empiezas a intentar ponerlo de lado, pero claro el puñetero  libro es demasiado largo para eso,  al final intentas volver a dejarlo como estaba e intentas doblarlo por atrás y por adelante mientras a la vez lo giras, mientras descubres que el lomo del libro no se puede doblar y empiezas a cagarte en la madre del cartero por empotrarte el libro en el buzón, al final doblando hasta el extremo un solo lado del libro y girándolo el maldito libro sale y uno puede respirar tranquilo. Y todo esto es mucho más divertido cuando llega uno de los vecinos a su casa y te ve con cara de loco peleando contra un libro en un buzón, y te quedas mirándolo y le dices “hola” y ni siquiera te contesta porque esta flipando y piensas “sí, estoy peleando con un libro en un buzón, ¿algún problema?” y al rato el vecino vuelve a pasar y tu aun estas con el libro de los cojones en el buzón. No creo que ese vecino piense nada buena de mi a partir de ahora. Y cuando ya has conseguido sacar el libro es cuando te paras a pensar en el cartero. ¡¿Qué clase mente enferma, de alma salida de los infiernos es el puto cartero que me ha empotrado un libro en el buzón?! Claro se puede pensar que en algún sitio tenía que dejar el libro, pero es que resulta que la persona a la que va dirigida el libro es la que le ha abierto la puerta, joder, podría haberlo dado en mano y no meterlo a presión en un buzón en el que obviamente no cabe un libro. En fin, a partir de ahora recordare el 18 de noviembre de 2010 como el día en que casi me vence un libro, y lo recordare como mi nuevo día del libro.

P.D: Intentare escribir con mas frecuencia, mas de un mes sin escribir nada es demasiado tiempo, pero nunca se sabe lo vago que se puede llegar a estar, asi que ya veremos.

1 comentario:

  1. VK!!!!!!! Escribe más frecuentemente, que me tenías preocupada u//uU

    OMG!! VK vs el libro de Chuck Norris!! Ugg odio cuando los carteros meten en el buzon algo que obviamente, no cabe. Mi buzon que es pequeñito, le meten las revistas electorales enoooormes, y no hay dios que las saque luego!! (Además de que me da algo de asquito tocar el buzon porque en alguna ocasión me he encontrado una lagartija por ahi....)

    Suerte que al final pudiste sacarlo bien, y solo un vecino te tomó por loco~ xDDDU

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